
Hasta los dos años y medio, Amélie se describía como un tubo digestivo inerte y vegetativo. Luego llega el acontecimiento fundador que la hace caer en el universo infantil. A lo largo de los siguientes seis meses se suceden el descubrimiento del lenguaje, de los padres y hermanos, el jardín del paraíso, las pasiones (Japón y el agua), los disgustos (la carpa), las estaciones, el tiempo... Todo lo que a partir de los tres años constituye la persona humana para siempre. Porque a esa edad todo está decidido, tanto la felicidad como la tragedia... Ese es el mensaje que nos envía este bebé de mirada traviesa, que observa el mundo con agudeza
2D
1h 17m
26 Febrero, 2026
Mediagroup